El próximo día 25 se conmemora el día internacional contra la violencia machista. Se habla mucho estos días sobre el tema, se hacen programas de televisión, de radio, se escriben artículos, se organizan eventos, etc. Pero el trabajo de erradicar con ese tipo de violencia es un trabajo de años y años de cambios socioeducativos.
Recuerdo hace aproximdamente cinco años, el día en que uno de mis seres más queridos, alguien que había vivido en un mundo diseñado por y para el hombre, me dijo ante la noticia en televisión de una mujer muerta a manos de su marido: “Jordi, la liberación de la mujer es algo que como toda revolución y como toda reclamación de nuevos derechos produce enfrentamientos, y posiblemente habrá muchas más que perderán la vida en ello.”
En el momento que lo escuché, me costó interpretar que me estaba diciendo alguien de 75 años que residía en un pequeño pueblo de los que algunos llaman “la España profunda”. Posteriormente, cada vez que veo en la TV a una mujer caer a manos de un asesino, me viene esa reflexión a la cabeza, y pienso que nos encontramos ante ese tipo de víctimas. Esas mujeres son las Rafael de Casanovas o las Lluís Companys de la liberación de la mujer. Son personas que no han querido renunciar a serlo, que han muerto en lucha por sus libertades y por las libertades del resto de seres humanos. Todas ellas deberían tener el reconocimiento de nuestra sociedad de mártires de la igualdad de género, por que sin duda lo son, como otros tienen el reconocimiento de mártires de otros derechos.
Y cuando te preguntas, ¿Qué podemos hacer nosotros para pararlo? Pues podemos hacer mucho. Evidentemente prestar todo el apoyo y comprensión a toda aquella mujer que esté sufriendo malos tratos. Pero además, este es un camino que empieza en la no discriminación de la mujer, en la igualdad plena, que empieza en la educación y que sigue con la potenciación de medidas de igualdad, como las que impulsa la Ministra Bibiana Aido. No es sólo una cuestión de discurso, es una cuestión de acción efectiva.
Si mi gripe me lo permite, mañana asistiré a las 18:30 h en la Rambla Vayreda de Gavà a la lectura de un manifiesto Contra la Violencia Machista, como haremos muchos hombres de Gavà. De nada servirá que estemos presentes en la lectura de ese manifiesto, si cada uno de nosotros no hace una reflexión interior de que puede aportar él a que eso no siga pasando, y eso empieza en nuestras propias relaciones con el resto, en no discriminar con el lenguaje, no discriminar con las formas, con los gestos, no discriminar en el acceso a puestos de trabajo de responsabilidad, en el acceso a los cargos de representación pública, etc.
En definitiva, la igualdad entre hombre y mujer empieza en nosotros mismos, este no es un problema de los políticos, ni de las instituciones, es un problema de las personas, y la responsabilidad es nuestra. Somos las personas que debemos incidir en nuestras vidas para que cambien y así incidir directamente en que cambie la mentalidad de nuestra sociedad.
Evidentemente todas aquellas medidas de discriminación positiva o de igualdad efectiva que se están impulsando des de los diferentes gobiernos progresistas nos ayudaran, pero los últimos responsables de ese cambio de mentalidad somos las personas que formamos la sociedad, mujeres y hombres.
martes 24 de noviembre de 2009
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